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TI más relevante que nunca

La pandemia por Covid-19 ha acelerado el rol de las nuevas tecnologías y ha dejado claro que las TI son el sustento de las empresas para crear una experiencia sustentable, ahorradora de recursos y a la vez competitiva, señala Gustavo Copelmayer.

Entre las acciones tomadas por las empresas para profundizar sus elementos de producción y preservar la vida, la automatización de los procesos para el trabajo remoto ocupó gran parte del 2020 para las compañías que aun no estaban optimizando sus procesos. La aceleración del negocio digital requiere eficiencia, velocidad y recursos. En ese sentido, se han invertido importantes sumas en tecnologías de la información (TI).

Otro aspecto es la adaptación de los negocios en función al entorno. Una de las estrategias fue acelerar sus estrategias hacia el mundo digital para impulsar la transformación, democratizar el acceso y respetar el medio ambiente con el uso de energías limpias.

Agrega Gustavo Copelmayer que la ingeniería de inteligencia artificial creará el rendimiento, la escalabilidad y la confiabilidad de los modelos al tiempo que ofrece valor total a las inversiones.

Así mismo, una de las tendencias tecnológicas más importantes es la protección de los datos, generar un entorno confiable para el procesamiento de la información y análisis, así como el encriptamiento de datos y algoritmos. Esta directriz permite a las organizaciones “mantener las investigaciones de forma segura sin sacrificar la confidencialidad”, afirma Gustavo Copelmayer.

Un estudio realizado por BIOVAL y REDIT pone en el mapa de la Comunitat 88 proyectos tecnológicos vinculados con la Bioeconomía

 

  • El objetivo del clúster Bioval es impulsar la Bioeconomía como un modelo de negocio que aporte nuevo valor a industrias tradicionales

 

  • Las empresas del sector BIO de la Comunitat aglutinan una facturación global de 1.100 millones de euros y dan empleo a 7.800 personas

 

 

Valencia, 21 de diciembre de 2020.- Bioval se ha marcado como reto impulsar la Bioeconomía en la industria valenciana y, particularmente, en los sectores más tradicionales. Por ello, desde el clúster sectorial se ha desarrollado un estudio realizado junto con la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana (REDIT) para dar a conocer las posibilidades que la incorporación de la BIO puede dar a las empresas y que analiza cuántos proyectos tecnológicos existen hoy en día en nuestra biorregión.

 

“El desarrollo de nuevas actividades empresariales en los sectores tradicionales, su diversificación, y la creación de una nueva arquitectura empresarial en base a los sectores de la Bioeconomía fortalecerá, sin duda, las capacidades empresariales y favorecerá la retención de talento”, explica Carlos Ledó, presidente de Bioval, el clúster Bio de la Comunitat Valenciana.

 

Según arroja el estudio, son actualmente 88 los proyectos relacionados con la Bioeconomía y la economía circular que desarrollan empresas valencianas a través de los Institutos Tecnológicos, lo que muestra que numerosas industrias se están adaptando a las nuevas exigencias regulatorias de Europa y son conscientes de la necesidad de uso de los recursos biológicos en sus procesos productivos.

 

Concretamente, de los 88 proyectos llevados a cabo por los Institutos Tecnológicos en la Comunitat Valenciana, destacan las iniciativas relacionadas con la Bioeconomía en lo que se denomina “tecnologías de Proceso”, con un 30% ubicados en esta disciplina. En concreto, se refiere a las áreas de conocimiento de tecnologías de envase y embalaje, tecnologías de impresión, tecnologías del plástico, energéticas y textiles, que son las más representativas.

 

El resto de los proyectos están relacionados con la tecnología de los materiales, proyectos de salud, Medio Ambiente o nanotecnologías. Además, un 2% de los proyectos se clasifican directamente en la disciplina de Biotecnologías, si bien muchos más proyectos están conectados con la bioeconomía y la economía circular de manera indirecta.

 

El potencial de la Bioeconomía en la Comunitat

 

Desde los años 80, la Comunitat Valenciana asiste a un proceso de desindustrialización. Para superar esa tendencia, Bioval cree necesario apostar por una transición hacia sectores con alto valor añadido. Una de las estrategias para conseguirlo es la incorporación en los procesos productivos de materias primas de origen renovable, de base biológica, con baja huella ambiental y de carbono, además de la utilización eficiente de todos los recursos naturales.

 

“Queremos hacer de la Comunidad Valenciana el día de mañana un polo innovador potente y que se relacione a la Comunidad Valenciana con algo más que sol y playa”, indica Carlos Ledó, presidente de Bioval.

 

La Comunitat cuenta también con una importante capacidad científica y tecnológica en sus diferentes Universidades, con más de 160 grupos de investigación relacionados con la

bioeconomía, numerosos Centros de investigación con al menos 7 de ellos con líneas especificas relacionadas con la bioeconomía, y 9 Institutos Tecnológicos con proyectos activos.

 

“Esta infraestructura, y las personas que la integran, tienen una gran capacidad para generar conocimiento y adaptar las tecnologías disponibles para su uso por las empresas. No obstante, se requiere la integración y colaboración de todos los eslabones, desde la generación del conocimiento básico hasta la innovación empresarial”, señala Carlos Ledó.

 

El objetivo de Bioval es que diferentes compañías, sean o no biotech, encuentren en la bioeconomía un modelo de crecimiento y desarrollo. Actualmente, el sector BIO genera 7.800 empleos en la Comunitat Valenciana y factura 1.100 millones de euros.

 

Desde el clúster sectorial continúan desarrollando iniciativas para dar a conocer las posibilidades que la incorporación de la BIO puede dar a empresas y generar nuevos productos. Estas acciones están financiadas por la Dirección General de Industria de la Generalitat Valenciana.

 

Sobre BIOVAL

BIOVAL es la Asociación de empresas y entidades del sector BIO que engloba la bioeconomía, biotecnología y biomedicina y que constituyen el clúster BIO de la Comunidad Valenciana. Esta iniciativa surge en 2006 y desde entonces ha dinamizado el sector BIO e impulsado el desarrollo y competitividad del tejido empresarial para posicionar a sus miembros en el mapa internacional.

En la actualidad, el clúster agrupa a más de 100 asociados de muy distinta tipología: empresas, centros tecnológicos, centros de investigación, universidades y otros.

“Hay que trabajar para conseguir organizaciones más resilientes”

Esta es una de las conclusiones que plantea Isabel Pomar, CEO de Datisa sobre las lecciones que las pymes podrán extraer de la crisis del Covid-19. Una vez que logremos superar esta etapa, las pequeñas y medianas empresas deberán aprovechar con inteligencia esa habilidad que han mostrado para sobreponerse a las circunstancias desfavorables de un entorno crítico.

Madrid 21 de mayo de 2020.- Las pequeñas y medianas empresas, en general, están mostrando su flexibilidad y capacidad para responder en positivo ante unas circunstancias tan desfavorables como las que impone la crisis del Covid-19. Casi nadie podría imaginarse un escenario tan complicado, ni un alcance de la crisis tan amplio como el que estamos viviendo. Por eso, difícilmente se podía prever cuál sería el modelo operativo sobre el que se haría pivotar la funcionalidad del negocio.

Sin embargo, salvo aquellas organizaciones en las que, por imperativo legal, no han podido seguir desarrollando su actividad, debido a las restricciones propias del estado de alarma, el resto han tratado de mostrar una capacidad óptima para absorber el profundo impacto de una situación tan adversa. Muchos negocios han conseguido adaptarse e, incluso, algunos reinventarse de una manera dinámica, diseñando estrategias a la medida de unas circunstancias tremendamente cambiantes.

Eso es lo que, como explica Isabel Pomar, CEO de Datisa hará que las pymes de la era post Covid sean mucho más resilientes, mucho más versátiles y mucho más flexibles. En todo este camino, dice, la responsable de Datisa, “la tecnología jugará un papel clave, como lo ha hecho hasta ahora, dando soporte funcional y operativo a unos negocios que deben responder de manera inmediata y tomar decisiones en tiempo real”.

Hay que trabajar para que las Pymes, no solo las de ahora, también las del futuro, sean organizaciones capaces de resistir. Entendiendo que no todos los negocios son iguales y que algunos sectores, como el de la hostelería y la restauración, han visto paralizados por completo sus proyectos, hay que reforzar la cultura organizativa. Crear culturas ágiles que permitan reaccionar en poco tiempo y adaptarse a las circunstancias. Esas culturas, asegura Pomar, deben estar basadas en el aprendizaje y en la visión de la mejora continua. Y ese, explica la CEO de Datisa, será un factor decisivo de unas organizaciones tan vulnerables como las son las pymes.

El uso de soluciones ERP y de tecnología, en general, que proporcione información consistente, actual, veraz y que sea capaz de aportar esa inteligencia que el negocio necesita, será determinante para impulsar la resiliencia. La tecnología será la clave para adaptarse a los continuos cambios -positivos o negativos- que imponga el mercado. Además deberá de ir acompañada de cambios culturales, en el desarrollo de la cultura corporativa que deberán estar basados en el aprendizaje, la innovación y la mejora continua.

Por eso, es importante que las pequeñas y medianas empresas asuman la necesidad de disponer de un entramado tecnológico óptimo que puedan estirar y contraer en función de las circunstancias internas, pero también, en función de los diferentes escenarios externos sobre los que deba operar. Este entramado tecnológico y las bases de una cultura corporativa en las que impera la flexibilidad y la agilidad, han sido las que han facilitado el trabajo en remoto, las comunicaciones, la aceleración de procesos productivos -especialmente en sectores de actividad esencial- y la colaboración virtual y el intercambio de información entre equipos que operan deslocalizados.