Historia del coche eléctrico desde 1830 hasta ahora

Los coches eléctricos han existido mucho más tiempo que los Tesla Motors de hoy o incluso el General Motors EV1 de finales de la década de 1990. De hecho, los coches eléctricos aparecieron mucho antes que los de combustión interna, y los soñadores nunca han dejado de intentar que funcionen tanto en la carretera como como propuesta comercial. La falta de perspectiva histórica a veces conduce a malentendidos sobre cómo las cosas llegaron a ser como son ahora, así que echemos una mirada a largo plazo del camino que nos llevó hasta aquí.

Comienza en la década de 1830 con el escocés Robert Anderson, cuyo carruaje motorizado se construyó en algún momento entre 1832 y 39. Las baterías (celdas galvánicas) aún no eran recargables, por lo que era más un truco de salón («¡Mira! ¡No hay caballo ni buey, pero se mueve!») Que un dispositivo de transporte. Otro escocés, Robert Davidson de Aberdeen, construyó un prototipo de locomotora eléctrica en 1837. Una versión mejor y más grande, demostrada en 1841, podía recorrer 1,5 millas a 4 mph y remolcar seis toneladas. Entonces necesitó baterías nuevas. Esta impresionante actuación alarmó tanto a los trabajadores ferroviarios (que lo vieron como una amenaza para sus trabajos atendiendo máquinas de vapor) que destruyeron la máquina diabólica de Davidson, a la que había llamado Galvani.

Las baterías que se podían recargar aparecieron en 1859, lo que hizo que la idea del automóvil eléctrico fuera más viable. Alrededor de 1884, el inventor Thomas Parker ayudó a desplegar tranvías eléctricos y construyó prototipos de autos eléctricos en Inglaterra. En 1890, un químico nacido en Escocia que vivía en Des Moines, Iowa, William Morrison, solicitó una patente para el carro eléctrico que había construido quizás ya en 1887. Apareció en un desfile de la ciudad en 1888, según Des Moines. Registrarse. Con tracción delantera, 4 caballos de fuerza y ​​una velocidad máxima reportada de 20 mph, tenía 24 celdas de batería que necesitaban recargarse cada 50 millas. El carruaje autopropulsado de Morrison causó sensación en la Feria Mundial de Chicago de 1893, que también se conoció como la famosa Exposición Mundial Colombina. El propio Morrison estaba más interesado en las baterías que en la movilidad, pero había despertado la imaginación de otros inventores.

Desde entonces el coche eléctrico fue sustituido por los vehículos de combustible hasta día de hoy, cuando el coche eléctrico comienza a implantarse frente a los de carburante poco a poco. De echo, cada vez podemos ver más de estos vehículos circulando y más instalaciones de puntos de recarga de coches eléctricos en las estaciones de servicio de España.